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REPORTAJE ANA MOLINA CUBO

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REPORTAJE ANA MOLINA CUBO

El pueblo de Colmenar, entre otras cosas, se caracteriza por sus buenos vinos, tanto los que se pueden probar en la Fiesta del Mosto y la Chacina, como los que los propios vecinos hacen de manera privada, para su casa y amigos; también podemos disfrutar de la chacina, más conocida aún que el vino fuera de nuestras 'fronteras'. Pero no todo es mosto y chacina. Hay otros muchos oficios en Colmenar. Uno de ellos es la panadería, donde la oferta es variada, aunque nos hemos querido parar este año en una panadería que lleva trabajando desde el año 1.986: “Panadería Baena”, en el número 7 de la Calle Pósito, de Colmenar.
 
Es regentada desde entonces por Doña Ana Molina Cubo y su esposo, Don Francisco Infantes Molina, y junto a sus hijos, Pedro, Isabel y Antonia, quienes les han ayudado y siguen haciéndolo ahora mismo, han hecho de una pequeña panadería, una gran empresa. Junto a ellos, hablamos tranquilamente de cómo surgió la idea de montar una panadería y de cómo han ido progresando durante estos veinte años. Nos cuentan también Ana y Pedro que ahora mismo trabaja junto a ellos desde hace cinco años Salvador, que es de Colmenar, con el que están muy contentos.
Mi primera pregunta es obvia: ¿Por qué le dieron el nombre de 'BAENA'? Me responde Ana que le pusieron ese nombre por unos tíos que tenía su marido, a quienes llamaban con este apodo, y por el gran afecto que Paco le tenía a sus tíos, decidieron llamar a su panadería de esta forma.
             Sentados junto a uno de los hornos que hay en la panadería, Ana, Pedro e Isabel, me cuentan la historia de este negocio familiar, recordando como si fuera ayer, el día que abrieron por primera vez la tienda, el 2 de junio del año 1.986. Y, ¿cómo surgió?, pues en una comida familiar, en la misma vivienda donde se encuentra ahora mismo la panadería, y en esa reunión familiar surgió la idea de montar una panadería, gracias a una hermana de Paco, María, quien dio la idea, animó e incluso preparó la visita de varios proveedores para llevar a cabo una futura panadería, que hoy en día es una total realidad. Antes de montar esta empresa, Ana y Paco trabajaban en la agricultura, y dejaron a un lado este oficio para dedicarse ya de pleno a la panadería.
             Esta panadería, como cualquiera otra, hace su reparto diario, y desde el inicio esta Pedro, que dedicaba esta tarea junto a su padre, participando también durante una época su hermana Antonia, y actualmente colabora igualmente la esposa de Pedro, Gloria.
             Nos cuenta Pedro, hablando del interior de la panadería, que comenzaron con un horno eléctrico y tres máquinas, pasando a tener actualmente la panadería dos hornos (el segundo es de leña), y seis máquinas, además de dos cámaras de frío. Los comienzos de la panadería fueron la de distribución de pan y bollería, pero pocos años después de abrir el negocio, en el año 1.990, también incluyen la confitería, recibiendo Pedro e Isabel las enseñanzas en esta nueva materia de la conocida confitería malagueña “La Imperial”, la más antigua de Málaga. Actualmente se dedican a la confitería clásica, aunque nos cuenta Pedro e Isabel, que en ocasiones hay que reciclarse, y utilizan sabores nuevos para introducirlos en los pasteles y dulces.
             Aquí es donde comienzan a hacer sus propias tartas, siendo las primeras de mantequilla, para pasar a las tartas de nata cuando montaron las cámaras de frío. Isabel nos cuenta la primera anécdota de las tartas. Al inicio de esta nueva etapa, la de confitería, les pidieron una tarta de chocolate, y a pesar de no saber hacer aún este sabor, la hicieron de nata y la rociaron con fideos de chocolate, salvando de esta forma el pedido.En otra ocasión tuvieron que hacer un reparto en una aldea cercana, El Romo, donde les pidieron tres tartas, debiendo esquivar varios obstáculos, uno de ellos, un carril muy pendiente, con el peligro que tendría tirar las dos tartas que quedaban del reparto, por lo que tuvieron que sacar una de ellas, dejando a su hermana Antonia esperando al principio del carril bajo un olivo a que volvieran con el coche y repartir la última que quedaba.
             Desde luego, dejamos de un lado las anécdotas del reparto de las tartas, porque es lo que más juego da en cuanto a historias que han surgido durante estos veinte años. Actualmente sólo hacen el reparto de la panadería en Colmenar y en las ventas que se encuentran alrededor del pueblo.
      Continúan diciéndome que al día gastan unos 400 kg. de harina, lo que equivale a 600 kg. de pan, repartidos en todas las piezas de pan que llegan a hacer, contadas a partir del kilo, el medio, el cuarto, los de 200 y 100 gramos, hasta los de 60, 30 y 20 gramos, este último, el conocido como 'pulguita'.
 También hablamos de algo que es conocido en el oficio de los panaderos, el horario. Nos cuenta Pedro que cuando comenzaron a trabajar hace veinte años, iniciaban la tarea a las 12:30 de la noche, aunque unos años después, al incluir un segundo horno, ganaron en tiempo, y actualmente comienzan a hacer pan sobre las 2 de la madrugada, concluyendo la primera hornada sobre las 5 de la mañana, y la segunda sobre las 7, horario este en el que comienza a hacer el reparto. Pero si piensan que aquí termina el día, están equivocados, porque a partir de las 11 de la mañana comienzan a preparar el pan que repartirán por la tarde, trabajando hasta las 2 de la tarde, cuando ya sale el pan y se deja listo para el reparto.
      Antes de terminar nuestra charla, Pedro nos cuenta que hay muchas anécdotas en el reparto, pero el día a día de la panadería y la preparación de la masa del pan es también para contar, porque a pesar de tener controladas las medidas para la elaboración, nos cuenta que en ocasiones no le echan sal a la masa, o le falta la levadura, o le han echado más agua de la necesaria, y, en estas situaciones, hay veces en las que la masa es perdida, una vez que ha pasado por el horno, aunque en otras ocasiones, se puede salvar al no haber sido aún preparada.
      Así dejamos nuestra conversación, con el agradable olor que desprende cualquier panadería a pan calentito y a dulces del día, productos de elaboración propia que cualquier día pueden pasar a adquirir por su tienda en Calle Pósito. Eso sí, cuando vayan a pedir una tarta, no les den mucho quebradero de cabeza, seguro se lo agradecerán. Y, por cierto, no he dicho que Pedro es un confeso madridista, lo que producirá afecto o rechazo en algunos, pero él lo quería incluir , sobre todo por las ligas que está consiguiendo últimamente.
 
PANIFICADORA Y OBRADOR DE CONFITERÍA
BAENA
(Especialidad en todo tipos de Pan, Soja, Integral y Pan Cateto)
Respostería en General
C./ Posito Nº 7 , Colmenar (Málaga)
Teléfono: 952730333
Entrevista Realizada por: Francisco Diego Gálvez Palomo
Diseño Web y Composición: Pedro Pinazo Gómez
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